- Himar, ¿quieres un café?
- Sí, con leche por favor, es muy temprano y si lo tomo solo después no me sienta nada bien.
Himar había llegado muy temprano; apenas se había levantado del suelo y sonó el timbre de la puerta, al preguntar quien era la alegre voz de la morena de pelo largo que ahora tenía enfrente había respondido como era habitual - Soy yo Mor ¿quién quieres que sea a esta hora? pues yoooo....
Abrió la puerta y con un ligero movimiento de ojos repaso el aspecto de la visita, efectivamente era ella, morena, cabello suelto y muy largo, cayendo por encima de su hombro, piel pálida, labios brillantes, rojos, y un chandal negro en lycra, que marcaba todas y cada una de sus formas.
Un pequeño ruido metálico sonó,
- Mor ¿estás bien?
- Sí, se me ha caído la cucharilla pero ya está...
- ¿Ya está qué? ¿la habrás puesto a lavar? dijo esbozando una sonrisa y con un tono jocoso.
- No seas histérica que tengo el suelo limpio, y además era la mía.
Himar sonrió y se sentó en el sofá. Había entrado en la casa y se había encontrado una situación un tanto extraña, Mor parecía recién levantada pero su aspecto era de no haberse quitado la pintura para ir a dormir, y tenía unas ojeras incipientes nada habituales en ella, la cama ya estaba hecha, lo pudo ver asomándose a la puerta de la habitación, y lo más extraño, llevaba puesta una camiseta blanca de tirantes, braguitas, y medias!!! Todo en blanco, lo cual aún hacía su piel más blanca de lo que era habitualmente.
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Abrió los ojos y examinó la habitación, no, no era la suya, - mmm... ya recuerdo estoy en la ciudad...en un pequeño hotel... Place, sí, Hotel Place.
Lov se incorporó y busco sus pantalones, debía comprar ropa, encontró sobre la mesita su carnet de conducir, su tarjeta de crédito y unos cuantos billetes de 50€ y 100€, no los contó, pensó que con la tarjeta tenía suficiente y sabía que aún sin contarlo había también bastante dinero metálico.
Tenía hambre, - no he comido desde ayer al mediodía recordó, se lavó, se vistió rapidamente, bajó al vestíbulo del hotel, pagó su cuenta y marchó.
Entrando en el primer bar que encontró se toco la cara, su barba no era todavía molesta y podía aguantar al menos un día más sin afeitarse, el bar estaba lleno.
- ¿Podrá ser un vaso de leche con Colacao?
- Sí señor, ¿algo más para completar su desayuno?
- Sí, ponme una de esos muffins, el camarero le miró interrogativo, una de esas magdalenas con chocolate , dijo señalando la última bandeja tras la protección de cristal del mostrador.
Otro cliente dejó un periódico en el mostrador el momento en que a él le servían el vaso de leche. Cogió el diario y lo abrió por la mitad, la crisis seguía golpeando el mundo, pasó una página, y de repente sus ojos se centraron en el cuadro inferior izquierdo, ¡Mor!... Sus ojos subieron a la parte superior, Sociedad, y volvieron a bajar, Fiesta social en el club de polo con centenares de invitados y famosos de todos los ámbitos... - ¿Qué hacía Mor allí? Acompañada de... de... estaba guapísima, toda de blanco y su pelo recogido...
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